¿Qué son los certificados blancos?

Silja

Silja

Arquitecto

Publicado el 26/02/2020

Seguramente si nos hablan de certificados blancos no nos suene de nada o lo confundiremos con otra cosa. Es normal, pues estos aún no están implantados en España. Hoy nos centramos en estos documentos para disipar cualquier duda. 

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¿Qué son los certificados blancos?

Los certificados blancos son mecanismos que crean los diferentes estados para fomentar y asegurar la eficiencia energética de ciertos organismos y empresas, especialmente las vinculadas a los sectores energéticos. Este sistema, con sus diferentes variantes, está implantado en países como Francia, Italia, Dinamarca o el Reino Unido.

Para ponernos en contexto, vamos a ahondar en el origen de estos certificados blancos. Uno de los primeros países en implementar este concepto fue Italia, allá por 2005, mediante la creación de un decreto ministerial que obligaba a las distribuidoras de electricidad y gas a la emisión de estos certificados para garantizar la eficiencia energética de la energía que suministraban. Posteriormente, otros países como Francia han ido creando conceptos parecidos, aunque sin acogerse a una legislación global.

A nivel europeo, la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética promueve la implantación en todos los países miembros de los certificados blancos o certificados de ahorro energético, si bien se aceptan otro tipo de sistemas para adaptarse a esta directiva.

España adapta esta directiva en 2014 mediante la Ley 18/2014, de 15 de octubre, de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Esta ley indica que se habilita la posibilidad de establecer la emisión de Certificados de Ahorro Energético (CAE), “que resultan de la realización de determinadas actuaciones definidas en un catálogo y que cumplan los requisitos y condiciones que en dicho catálogo se establezcan”. 

Sin embargo, todavía no se ha definido dicho catálogo, por lo que la realización de los Certificados de Ahorro Energético en España todavía no es factible. Entonces, ¿de qué manera cumple la ley española con la directiva europea?

El Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE)

La directiva europea de 2012 permite, en su artículo 20, crear un Fondo Nacional de Eficiencia Energética como respaldo a las iniciativas nacionales de eficiencia energética, y esto es lo que se ha creado en España

El objetivo de este fondo es financiar mecanismos de apoyo económico, financiero, formación, información, asistencia técnica, etc. para fomentar la eficiencia energética en los distintos sectores consumidores de energía, contribuyendo así a alcanzar el objetivo de ahorro energético nacional que establece la mencionada directiva en su artículo 7, del Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia energética. 

Este fondo está adscrito al Ministerio de Transición Ecológica y lo gestiona el Instituto para la diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). 

Para financiar este fondo, se establece un sistema de obligaciones anuales de ahorro energético que en la práctica se traduce en la realización de una contribución financiera anual a dicho fondo por el importe resultante de multiplicar su obligación de ahorro anual por la equivalencia financiera correspondiente. 

Este fondo también se financia con fondos europeos (alrededor del 35%) y con subastas de derechos de emisión

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Las empresas que están obligadas a la contribución a este fondo son las comercializadoras de gas y electricidad, los operadores de productos petrolíferos al por mayor y los operadores de gas licuado al por mayor. El ahorro equivalente que deberían haber producido mediante esta aportación es de un 1,5% de sus ventas anuales de energía.

Esta contribución al fondo por parte las empresas energéticas hace que este gasto repercuta indirectamente sobre el usuario final. Es decir, es algo así como un impuesto energético. Eso sí, los fondos recaudados por este sistema repercuten en la mejora de la eficiencia energética en todo el país, en parte para paliar la pobreza energética que existe en muchas viviendas de nuestro territorio.

Las aportaciones al Fondo Nacional de Eficiencia Energética han sido muy criticadas, especialmente por parte de las empresas implicadas, y han sido recurridas ante los tribunales, tanto españoles como europeos. 

En 2019, el Tribunal Supremo ratifica la conformidad del sistema español de obligaciones de eficiencia energética, lo que también había hecho el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y, por tanto, se consolida legalmente dicho sistema.

¿Cómo funciona el Fondo Nacional de Eficiencia Energética?

Cada año, el gobierno establece unos objetivos de ahorro. Por ejemplo, en 2019 se establece en 0,789728 millones de euros por ktep ahorrado, o 67.916,58 euros por GWh ahorrado.

A continuación, se establecen las ventas producidas por las empresas implicadas y se calcula su obligación de ahorro y el importe económico equivalente. 

En el anexo II de la “Orden TEC/332/2019, de 20 de marzo, por la que se establecen las obligaciones de aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética en el año 2019” podemos ver el importe económico que supone a todas las empresas del sector en 2019

A modo de ejemplo, la empresa que más ha tenido que pagar en 2019 ha sido REPSOL COMERCIAL DE PRODUCTOS PETROLIFEROS, S.A., con 35.663.199,68 €. Le siguen en la lista ENDESA y NATURGY. En total, el FNEE ha recaudado un total de 203 millones de euros en 2019.

¿En qué se emplea el dinero recaudado con este fondo?

En general, el FNEE se destina a financiar los programas de ayudas a la eficiencia energética, como los programas de ayudas a la rehabilitación energética de edificios, los programas de ayudas a la eficiencia energética de las pymes y grandes empresas del sector industrial, los programas de ayudas al alumbrado público municipal, etc.

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¿Se puede reducir el importe de las aportaciones al FNEE?

Las aportaciones al FNEE deberían ser una alternativa a las medidas activas en materia de eficiencia energética por parte de las compañías energéticas. Es decir, si dichas compañías ya cumplen ciertas medidas de ahorro energético deberían poder pagar menos al FNEE. 

El problema es que para garantizar el cumplimiento de estas medidas de ahorro energético sería necesaria la implantación de los Certificados de Ahorro Energético y un catálogo de medidas oficial en el que apoyarse. La Ley 18/2014 indicaba la futura realización de dicho catálogo y, por consiguiente, una regulación propia para aplicarlo, pero a día de hoy dicho reglamento todavía no se ha realizado. Tal vez las sentencias a favor de los tribunales acojan un marco legal más seguro para la realización de dicho reglamento. 

Es probable que muchas empresas ya cumplan muchos de los requisitos para obtener dichos Certificados de Ahorro Energético, pero simplemente no hay reglamentación para demostrarlo. Y a otras muchas no les importaría implantar dichas medidas con tal de pagar menos al FNEE. 

Por tanto, es presumible que si se implanta dicho reglamento, el FNEE recaudaría mucho menos dinero y el IDAE no podría otorgar tantas ayudas.

¿Cómo funcionan los certificados blancos en otro países y cómo se podrían implantar en España?

Existen varios modelos de certificados de ahorro energético o certificados blancos. Por ejemplo, en Francia (al igual que en otros países) los certificados blancos (certificat d´économie d´énergie) se pueden conseguir aplicando directamente las medidas reglamentarias o comprando dichos certificados blancos a otras empresas que hayan cumplido dichas medidas. También se puede pagar una cantidad al estado (como es obligatorio en España). Los períodos en los que opera cada certificado son de 3 años (en lugar de 1 año como en otros países). 

Los organismos voluntarios que pueden vender sus certificados blancos a otras empresas han cambiado con el tiempo, incluyendo en algunos períodos a cualquier tipo de entidad jurídica, pasando en los últimos años a ciertos organismos limitados. 

En Italia los certificados blancos se llaman TEE (titoli di efficienza energetica). Cubren cuatro tipos de intervenciones: ahorro de electricidad, ahorro de gas natural, ahorro de otros combustibles automotrices y ahorro de otros combustibles no automotrices. Existen compañías obligadas a realizar el TEE y compañías voluntarias, que podrán vender sus valores de ahorro a otras compañías obligadas.

En otros países, como Alemania o Países Bajos, se han creado directamente impuestos que gravan a las compañías energéticas. 

¿Cuál es el mejor sistema para fomentar el ahorro energético?

No está claro cuál es el mejor sistema, pues el que beneficie a unos, perjudicará a otros. El sistema español, de carácter recaudatorio, tiene la ventaja de traspasar parte de los beneficios de las compañías energéticas a ayudas a la mejora de la eficiencia energética. Por contra, no se fomenta el ahorro energético de estas compañías.

Los sistemas de impuestos y beneficios presentes en otros países son una manera también recaudatoria de fomentar la eficiencia energética.

 El certificado blanco es un sistema muy útil en algunos países para fomentar el ahorro energético en ciertos sectores, pero de dudosa implantación en España. Si sumamos la dilación de la administración en nuestro país con nuestra consabida picaresca, tal vez lo único que consigamos sea que el IDAE recaude menos dinero y, por tanto, otorgue menos ayudas para la rehabilitación energética.

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