Consejos para pedir una subvención de eficiencia energética

Consejos para pedir una subvención de eficiencia energética

Actualizado el 19/09/2022

Son muchas las ayudas que han salido en el año 2022 para eficiencia energética. Principalmente, gracias al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y a otros planes anteriores todavía en vigor. Existen ayudas de eficiencia energética de todos los tipos y para todos los ámbitos: para edificios, para pisos, para viviendas unifamiliares, para los Caminos de Santiago, para las Áreas de Rehabilitación Integral (ARI), para los municipios de reto demográfico, etc. Todas estas subvenciones las gestionan las Comunidades Autónomas. Algunos ayuntamientos disponen de Oficinas de Rehabilitación que ayudan a sus ciudadanos a tramitarlas.

            En este artículo no vamos a hablar de ninguna subvención en concreto. Vamos a dar unos consejos generales para pedir una subvención de eficiencia energética: cuándo compensa pedirla, qué hay que hacer, quién la puede gestionar, etc.

¿Quién puede pedir una subvención de eficiencia energética?

            Las subvenciones de eficiencia energética las puede pedir cualquier persona o entidad que vaya a realizar obras de mejora de la eficiencia energética y que entre dentro de los criterios de cada subvención. La persona que tiene que pedir la subvención es la persona que va a pagar la obra, por lo tanto lo más habitual es que sea el propietario del inmueble. También las pueden pedir los inquilinos, pero no es habitual que un inquilino pague una obra de reforma de este estilo.

            En el caso de edificios de viviendas, para obras que afecten a todo el edificio, las obras las solicita la Comunidad de Propietario. No es obligatorio que todos los vecinos participen. Puede haber vecinos que no participen en la obra, por el motivo que sea. También puede haber vecinos que, aún participando en la obra, no participen en la subvención. 

            Si un inmueble tiene varios propietarios, cualquiera de ellos puede pedir la subvención. El resto deberán otorgarle una autorización. Si la solicita un inquilino también ha de tener autorización del propietario.

            Aunque las subvenciones las solicite oficialmente el que las vaya a pagar, este puede tener un representante. Este hará los trámites y presentará la documentación en el registro.

¿Es fácil pedir una subvención de eficiencia energética?

            Existen muchos tipos de subvenciones, unas mucho más fáciles de tramitar que otras. Normalmente, la dificultad suele ser directamente proporcional a la cuantía que te van a dar. Por ejemplo, una subvención de ventanas es mucho más fácil de tramitar que una subvención para rehabilitar un edificio.

            De todas maneras, para un particular que no esté familiarizado es complejo solicitar una subvención. No por la plataforma de registro en sí, que suele ser amigable, sino por la cantidad de conceptos técnicos que hay que entender antes de preparar toda la documentación. Afortunadamente, las administraciones suelen crear servicios de atención al público que te ayudan en todo el proceso.

            Lo recomendable, en cualquier caso, es dejarse ayudar por un profesional especializado en la materia, ya sea una gestoría o un técnico competente. Pero no todas las gestorías están especializadas en subvenciones y menos aún en las de eficiencia energética, dado el alto grado de conceptos técnicos que se manejan en ellas. Por eso, en este caso, nosotros recomendamos contratar los servicios de un técnico especializado que realice a la vez el trabajo técnico y el trabajo administrativo, para optimizar al máximo todos los aspectos de la subvención. 

¿Quién puede gestionar una subvención de eficiencia energética?

            Las subvenciones de eficiencia energética se componen de dos partes: una parte técnica y una parte administrativa. La parte técnica la puede realizar cualquier técnico competente. Si se trata de obras de edificación, la tendrá que realizar un arquitecto o un arquitecto técnico. Si se trata de instalaciones, también la puede realizar un instalador homologado o el director de la instalación, por ejemplo un ingeniero.

            La parte administrativa la puede realizar cualquiera, no está regulada. Es una parte bastante tediosa en la que hay que manejar algunos conceptos técnicos. Algunas gestorías están especializadas en este tipo de subvenciones y las va a realizar muy bien, ya sea porque tienen algún técnico en su plantilla o bien por pura experiencia. Otras rechazarán este tipo de trabajo y otras, sin negarse a tramitarlas, igual no optimizan bien todos los recursos. Igual pasa con los técnicos. Algunos pueden gestionar la subvención y otros no, pero no todos lo harán igual de bien, dado que este es un campo que cambia cada año y hay que ponerse al día con cada subvención.

En el caso de comunidades de propietarios, las administraciones de fincas pueden solicitar la subvención, ayudadas o no por el técnico. Por último, también las puede gestionar uno mismo, sobre todo las más sencillas, como las de ventanas. Así nos ahorraremos pagar algunos honorarios. Eso sí, hemos de asumir que tendremos que dedicarle bastantes horas. Tendremos que informarnos bien, realizar todos los trámites y subirlos a la sede electrónica.

            Nuestro consejo es que el propietario se informe un poco de la subvención que está pidiendo. Sobre todo de los requisitos de la misma y de los documentos que tiene que aportar. Cuanto más se informe el propietario, más fácil es optimizar bien todos los recursos y que no se escape ningún fleco. Hemos de tener en cuenta, por ejemplo, que a veces existen ayudas adicionales por vulnerabilidad económica u otros condicionantes extra que pueden darnos una cuantía superior. Se basan en datos personales de la propiedad, y que si no se comunican correctamente se pueden perder.

Cómo prever una subvención de eficiencia energética

            Las subvenciones de eficiencia energética tienen un plazo muy limitado para solicitarlas, normalmente de unos pocos meses. Además, van por orden de presentación. Cuanto antes se presenten más posibilidades tendremos de que nos la den. 

            Además, hay que tener en cuenta que realizar los proyectos lleva un tiempo. Solicitar presupuestos a empresas también puede ralentizar bastante el proceso, sobre todo en estos tiempos. Por ello, empezar a pensar en la subvención cuando hace tiempo que ha salido puede ser ya muy tarde.

            Dependiendo del tipo de subvención, la manera de afrontarlas es distinta. En las subvenciones sencillas, como las de ventanas, que no requieren proyecto, podemos esperar a que se publique la subvención. En ese momento contactar con alguien que las tramite y a la vez solicitar presupuestos a empresas de carpinterías. Es un trámite sencillo, por lo tanto en unos días lo podemos realizar.

            Las subvenciones que requieran proyecto o memoria técnica, especialmente las de edificios, es conveniente preverlas con tiempo. Lo recomendable al menos es realizar un estudio energético primero, incluso antes de que salga la subvención. Así se puede enfocar cuáles son las actuaciones que pueden entrar en la subvención, en qué tramos podemos entrar, cuánto dinero nos pueden dar, de qué presupuesto disponemos, etc. Mejor aún, para asegurar la subvención, es realizar el proyecto antes de que se publique la misma, pero sin visarlo ni presentarlo, para tener cierto margen de maniobra para modificar algo una vez que se publiquen las bases exactas. 

            En proyectos de mayor calado, que no sean exclusivamente de eficiencia energética, tales como rehabilitaciones integrales, sin duda es necesario tener el proyecto ya realizado para poder solicitar presupuestos con antelación. Hemos de tener en cuenta que la realización de estos proyectos puede llevar semanas o meses, y solicitar tres presupuestos en base a dicho proyecto otro tanto. Si esperamos a que salga la subvención, aunque entrásemos en plazo, probablemente cuando la podamos presentar ya no existirán fondos.

Ventajas e inconvenientes de las subvenciones de eficiencia energética

            Las subvenciones de eficiencia energética no son siempre un camino de rosas. Conllevan unos gastos extra, más de lo que pueda parecer en un principio. Eso sí, si nos las dan nos pueden dar mucho dinero, en algunos casos, pocos, incluso hasta el 100% del coste de la obra. 

            La ventaja principal de las subvenciones es esa, la cuantía que nos pueden dar. Otra de las ventajas, más subjetiva, es que puede ser un aliciente para realizar una obra que llevábamos tiempo esperando, especialmente en el caso de comunidades de propietarios.

         Inconvenientes principales

– Los gastos que conllevan, directamente asociados a la subvención: los certificados energéticos, las memorias justificativas, la tramitación, informes de control de calidad (en algunas los piden).

– Los gastos no asociados directamente a la subvención, sino a la obra. Una obra conlleva siempre una serie de trámites o trabajos que hay que tener en cuenta, pidamos o no una subvención. Por ejemplo, el proyecto, la dirección de obra, la solicitud de licencia en el ayuntamiento y el pago de tasas.

– La obra debe ser realizada con suma pulcritud. Y no solo nos referimos solo a la ejecución en sí de la obra, sino a los trámites “burocráticos” que tiene que realizar la empresa constructora. Por ejemplo, la empresa debe realizar un presupuesto desglosado acorde con las partidas del proyecto, debe realizar facturas de todo, debe realizar un plan de gestión de residuos, un plan de seguridad y salud, retirar correctamente el amianto, gestionar correctamente todos los residuos, entregar fichas y certificados de todos los materiales y especialmente de los de aislamiento, etc. Es decir, la empresa que realice la obra tiene que ser muy seriay estar concienciada con la subvención. Por supuesto, la obra la debe realizar una empresa constructora, o varias, que nos puedan facturar, puesto que hay que justificar el pago de dichas facturas. No la puede realizar nuestro cuñado los fines de semana.

– La obra hay que realizarla en unos plazos determinados. La subvención exige realizar la obra en unos plazos, aunque esto no suele ser el principal problema. La cuestión es que lo mejor es esperar a realizar la obra a que nos otorguen la subvención, para estar seguros de que nos la dan y si no, tener margen para poder pedirla otro año. Por ello, si tenemos mucha prisa en realizar la obra esto nos puede retrasar. Por otro lado, en las subvenciones suele ser necesario indicar en la anualidad o anualidades en las que vamos a realizar la obra, y esto no es tan fácil porque muchas veces estamos a merced de la empresa constructora en este aspecto. Este dato se puede modificar sobre la marcha, pero nos puede acarrear algún problema.

– Todas las gestiones administrativas deben ser muy coherentes para cumplir todos los requisitos de la subvención. Por ejemplo, si nos piden que la vivienda tiene que ser domicilio habitual, no podemos estar empadronados en otra vivienda. Si para la ayuda adicional nos piden que la unidad familiar tenga menos de X ingresos, tampoco podemos estar empadronados con otra persona que gane más de esa cantidad. Si vamos a pedir una subvención para cambiar ocho ventanas, no puede ser que en el ayuntamiento hayamos declarado que cambiamos solo dos. Es decir, hay que tener cuidado con esa picaresca que a veces aplicamos instintivamente y sin malicia, pero que nos puede hacer perder la subvención.

La solicitud de la subvención, aunque encarguemos su tramitación a un profesional, conlleva una dedicación de tiempo importante, tanto para el promotor, para la administración de fincas como para la empresa constructora. Por ejemplo, el promotor tiene que firmar una gran cantidad de documentos y declaraciones responsables, en algunos casos tiene que recopilar certificados de empadronamiento y autorizaciones de todos los copropietarios. Si tiene que justificar sus ingresos, por ejemplo para solicitar una ayuda adicional por vulnerabilidad económica, la documentación a presentar se duplica. En los edificios de viviendas, hay que recopilar los datos y la firma de todos los vecinos, con lo que todo ello implica en una comunidad grande. 

Consejos finales

            En definitiva, vamos a dar una serie de consejos finales para no perder la subvención y que, en lugar de una ayuda, se convierta en un gasto y una pérdida de tiempo:

– Saber lo que es la eficiencia energética. Básicamente, son actuaciones de eficiencia energética las que aíslan la envolvente del edificio o mejoran las instalaciones de calefacción y agua caliente. En este sentido, es eficiencia energética colocar un SATE, trasdosar la fachada, aislar la cubierta, sustituir las ventanas por otras con mejores prestaciones, etc. No son actuaciones de eficiencia energética pintar la fachada, impermeabilizar la cubierta ni ninguna otra actuación que no implique colocar más aislamiento del que ya había.

– Prever la subvención con tiempo.

– Tramitar la subvención con un técnico especializado, si puede ser que realice la parte técnica y la administrativa.

– Empezar realizando un estudio energético, para saber primero qué actuaciones entrarían en la subvención y cuales no, y segundo optimizar las actuaciones para que nos den la máxima cuantía posible.

– Solicitar los presupuestos en base al proyecto. No hay que apresurarse a pedir presupuestos de construcción sin tener el proyecto, porque no van a servir de nada. En este sentido, muchas comunidades de vecinos aprueban derramas en base a presupuestos de obra que no cumplen los criterios de la subvención. Si bien es verdad que puede servir para tener una aproximación, para la subvención es necesario aprobar el presupuesto real de lo que se va a realizar en la obra, según los criterios de la subvención.

– Contratar a una empresa constructora seria. No hace falta que sea una empresa muy grande, lo importante es que esté acostumbrada a hacer las cosas bien. En este sentido, lo mejor es dejarnos asesorar por el técnico que realice la subvención.

– Hay que tener en cuenta que el coste de la obra hay que adelantarlo, puesto que para que nos abonen el dinero hay que presentar facturas y justificantes de pago. Además, estas facturas tienen que ser por el mismo importe que el presupuesto que habíamos aprobado en la solicitud de la subvención. Por tanto, el pago a los profesionales no puede ir vinculado al cobro de la subvención.

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