Normativa y requisitos de la legalización instalación aire comprimido

La normativa que habrá que tener en cuenta a la hora de emprender la legalización de una instalación de aire comprimido comprende una legislación marco de carácter estatal y variados desarrollos de tipo autonómico.

Entre la normativa estatal podemos citar el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, aprobado en el año 2002. Además, existen previsiones de carácter normativo contenidas en el Real Decreto 2060 del año 2008, llamado Reglamento de Equipos a Presión, el Real Decreto 769, del año 1999, sobre clasificación de los equipos a presión; y el Real Decreto 138 del año 2011, o Reglamento de seguridad en instalaciones frigoríficas.

En cuanto a la normativa autonómica, la misma variará entre unas Comunidades Autónomas y otras, fijando, especificando y desarrollando la normativa básica estatal, Es por eso que resulta de gran interés conocerla detalladamente, lo cual puede resultar complicado debido a la sobreabundancia normativa.

La mejor opción es que todas las gestiones relacionadas con la legalización de una instalación de aire comprimido sean realizadas, pues, por una gestoría, con el fin de tener la certeza de que los documentos serán presentados en forma y plazo donde corresponda.

Qué requisitos necesitamos para la instalación y puesta en servicio de esas instalaciones

Para poner en marcha, por ejemplo, una instalación de aire comprimido en un taller mecánico necesitaremos cumplir una serie de requisitos. Así, tendremos que presentar un proyecto técnico realizado por técnico competente, que esté autorizado por el correspondiente colegio oficial (aunque este requisito no será exigible en instalaciones de menor riesgo, donde se puede presentar solamente un esquema de principios de la instalación).

Para la puesta en servicio de tales instalaciones necesitaremos al menos la concurrencia de tres documentos principales: el certificado de dirección técnica, siempre emitido por técnico titulado competente y visado por el colegio oficial correspondiente (siempre que sean instalaciones que necesiten de tal trámite), el certificado de instalación, suscrito tanto por la empresa instaladora como por su responsable técnico y en el cual se indique que dicha instalación cumple las previsiones legales al respecto y las declaraciones de conformidad de los equipos a presión de acuerdo a la normativa vigente.

Inspecciones

Asimismo, habrá que tener en cuenta la obligatoriedad de establecer una serie de inspecciones periódicas sobre esas instalaciones de aire comprimido, que vendrán a adicionarse a las comprobaciones establecidas, en su caso, por el propio fabricante.

La periodicidad de las mismas variará dependiendo del equipo al cual nos estemos refiriendo, y tendrán tres niveles de inspección y categoría de equipos, que varían entre las inspecciones cada dos años hasta las que deben realizarse cada doce años o las que nunca serán obligatorias.

Estas inspecciones serán inspecciones en servicio (comprobación de la documentación de los equipos y análisis visual de los mismos) e inspecciones fuera de servicio (que adicionarán a las inspecciones anteriores la comprobación y pruebas de los accesorios de seguridad y otros elementos similares). Estas ultimas tienen que ser realizadas por los organismos de control autorizados, y para llevarlas a cabo se pondrá fuera de servicio el equipo a presión o instalación a inspeccionar.

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